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JUAN CARLOS ZABALA “El Ñandú Criollo”

. Publicado en: Historia

A más de 100 años de su nacimiento, recordamos a Juan Carlos Zabala, primer maratonista argentino en ganar Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos en 1932 con récord olímpico de 2 horas, 31 minutos y 36 segundos en Estados Unidos. 

Zabalita, como lo llamaban en el atletismo, nació en Rosario. Si bien no se conoce con exactitud su fecha de nacimiento, se estima que en entre 1911 y 1912 nació un pequeño huérfano que se convertiría en ícono del atletismo a nivel nacional. Su padre fue considerado desaparecido en 1917 durante la Primera Guerra Mundial y su madre falleció al enterarse de la muerte de su marido. Llevado por su padrino, creció en Marcos Paz, en la Colonia Hogar Ricardo Gutierrez donde comenzó a practicar deportes bajo la preparación de Alberto Regina.

Con tan sólo 12 años, ganó su primera carrera de 1500 metros bajo el entrenamiento de Alejandro Stirling, uno de los grandes entrenadores del atletismo nacional. A partir de 1929 logró sus primeros títulos nacionales y sudamericanos. Incluso en 1931 ganó los 10 mil metros y escoltó a José Ribas en los 5000. A la semana siguiente batió el récord sudamericano de 3.000 metros en Montevideo con 8m44s2/10.

El Ñandú Criollo, como lo bautizó su entrenador, viajó a Europa en 1931 y tras debutar en una prueba de 10 mil ante el famoso Paavo Nurmi, donde se llevó el tercer puesto, batió la marca mundial de 30 kilómetros en Viena (1h42m30s4 el 10 de octubre de 1931). Su primer maratón fue el  28 de octubre en Kosice, actual República de Eslovaquia. Zabala se llevó los laureles con 2h33m19s, lo que lo convirtió en un favorito para los Juegos Olímpicos del año siguiente.

Luego de una pausa en sus competencias, tras ganar los Juegos Olímpicos retornó a los Juegos de Berlín. En una tarde fría y ventosa, en Munich, logró la marca mundial de los 20 mil metros en pista con 1h04m00s2 (récord que luego batió Raúl Ibarra y grandes del fondo mundial con Zatopke, Clarke, Roelants o, recientemente, Gebrselassie).

Zabala entonces, para los Juegos, se animó a los 10 mil metros que lo habían llevado a la gloria en los sudamericanos -con 30m56s2- un tiempo atrás, y terminó sexto, en una prueba en la que los finlandeses coparon el podio.

Tras un breve período de competencias en Dinamarca y Finlandia, “Zabalita” dejó el atletismo sin perspectivas olímpicas ya que se palpitaba la Segunda Guerra Mundial.

Luego del golpe militar de 1955 emigró a EEUU. A su regreso se encontró con su casa desvalijada. Entre los objetos que se habían llevado: la medalla dorada olímpica. Al enterarse, el humilde campeón expresó: “Si eso sirve para calmar el hambre de alguien, el robo me duele menos”. 

El 24 de enero de 1983 El gran Ñandú Criollo falleció a causa de un paro cardíaco en el Hospital de San Isidro. Dieciséis años después de su muerte la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) lo nominó como Atleta del Siglo.